miércoles, 7 de enero de 2026

 La Nacionalidad de las Flores: Una Reflexión sobre lo Natural, lo Humano y lo que No nos Pertenece

La idea de otorgar nacionalidad a una flor, a una planta o a cualquier expresión de la vida vegetal revela más sobre nuestra condición humana que sobre la naturaleza misma. Las flores no han firmado ningún contrato social, no pertenecen a Estados ni a banderas, no conocen fronteras ni pasaportes. Su existencia sucede en un territorio previo a la geopolítica, previo incluso a las categorías con las que intentamos ordenar el mundo.
Sin embargo, las clasificamos: flores nativas, endémicas, exóticas, locales, “propias”, “ajenas”, “de acá” y “de allá”. Esa necesidad de adjudicarles origen y pertenencia responde a un rasgo profundamente humano: la tendencia a proyectar nuestras estructuras sociales, nuestras nociones de identidad y nuestras categorías culturales sobre aquello que, por definición, es libre de ellas.

1. La nacionalidad como categoría humana

La nacionalidad es un constructo histórico y político. Es el resultado de acuerdos sociales, leyes, guerras, delimitaciones territoriales, y procesos culturales que consolidan identidades colectivas.
Las flores, por el contrario:
no eligen territorio,

no distinguen fronteras,

no se organizan en Estados,

no se someten a constituciones,

no establecen sistemas jurídicos.

Incorporarlas en esta lógica es una forma de antropocentrismo: leer la naturaleza desde categorías que le son ajenas, aplicándole sistemas de clasificación que sirven para ordenar la vida humana, no la vida vegetal.

2. La “nacionalidad” de una flor es un accidente del paisaje

El lugar donde una flor crece es consecuencia de procesos ecológicos, no de decisiones ni identidades.
Luz, humedad, suelo, temperatura, altitud, interacciones con animales o microorganismos… Cada flor es el resultado de un entramado vivo que podría haber ocurrido en cualquier otro punto del planeta bajo las mismas condiciones.

Cuando decimos que una flor “es chilena”, “es mexicana”, “es mapuche”, “es mediterránea”, lo que en realidad estamos diciendo es que germina en un territorio humano que nosotros decidimos delimitar, pero su biografía no coincide con nuestra historia.
Ese territorio existía mucho antes que las fronteras.

3. Las flores no tienen patria, pero sí contexto

Aquí aparece un matiz importante: aunque las flores no tienen nacionalidad, sí poseen contextos ecológicos y culturales.
Ecológicos, en tanto son parte de un ecosistema.
Culturales, en tanto los seres humanos las interpretamos, las usamos, las simbolizamos.
El pueblo mapuche, por ejemplo, reconoce la potencia espiritual de ciertas flores nativas.
El Mediterráneo ha asociado flores específicas a rituales, mitos y curaciones.
Cada cultura establece una relación particular con las flores, pero eso no les otorga identidad humana: nos otorga identidad a nosotros en relación a ellas.

4. Terapia Floral: cuando lo natural trasciende la frontera

En el ámbito terapéutico, la idea de nacionalidad pierde aún más sentido.
Las flores trabajan con emociones, arquetipos, procesos energéticos y dinámicas psíquicas que trascienden cualquier identidad territorial.

Una flor no necesita pertenecer a un país para interactuar con la tristeza, el miedo, la confusión o el bloqueo emocional de una persona.
Sus propiedades actúan a un nivel universal, no cultural: a nivel de la condición humana.

Por eso es coherente afirmar que:
las flores pueden representar emociones humanas sin importar su origen,
pueden ser aplicadas clínicamente más allá de su ecosistema nativo,
pueden trabajar procesos internos que no conocen fronteras lingüísticas ni geopolíticas.

5. Liberar a las flores de nuestras categorías

Reivindicar que las flores no tienen nacionalidad es, en el fondo, un gesto de humildad epistemológica.
Implica reconocer que no todo lo vivo cabe en nuestras clasificaciones.
Implica aceptar que la naturaleza posee sus propios ritmos, su propia lógica, su propia manera de existir.

También invita a descolonizar la mirada terapéutica:
dejar de pensar lo floral desde el orgullo territorial (“son nuestras flores”),
y comenzar a pensarlo desde la interdependencia del mundo vivo.

Conclusión
Las flores no son chilenas, argentinas, mexicanas o europeas.
No son mapuche, ni mediterráneas, ni andinas en el sentido humano del término.
Son expresiones de la vida.
Son resultado de la Tierra, no del Estado.

Al trabajar con flores —ya sea en la naturaleza, en la terapia floral o en la investigación— el desafío es aprender a verlas libres de nuestras categorías, para poder recibir lo que verdaderamente ofrecen:
un lenguaje universal, una medicina emocional que no conoce fronteras, y una forma de sabiduría que recuerda que el mundo natural siempre fue más grande que nuestras fronteras humanas.

TODAS LAS FLORES SON DEL WALLMAPU


miércoles, 10 de diciembre de 2025

 

Donde la Emoción Encuentra su Lenguaje: La Terapia Floral en la Clínica Contemporánea


Desde una perspectiva psicológica contemporánea, la Terapia Floral puede entenderse como un sistema de intervención emocional que utiliza preparados derivados de flores silvestres para modular estados afectivos, favoreciendo la regulación emocional, la integración de experiencias y el restablecimiento del equilibrio psíquico. Este enfoque coincide con la visión actual de la psicología, que concibe al ser humano como una unidad psico-bio-emocional, en constante interacción entre cognición, afecto y cuerpo.

La terapia floral emerge, así, no como una alternativa a la psicología convencional, sino como una técnica complementaria que amplía la comprensión del mundo emocional humano. Lejos de ser únicamente un sistema de esencias, se configura como un proceso clínico y vital profundo que mira a la persona en su totalidad, facilitando un camino de autoconocimiento, alivio y transformación. Su diálogo con distintas corrientes psicológicas —sistémica, psicoanalítica, humanista, reichiana, transpersonal, entre otras— no pretende replicarlas, sino integrarlas como marcos de observación clínica. Cada una aporta una clave distinta: la mirada sistémica permite comprender al individuo dentro de sus vínculos y dinámicas relacionales; el psicoanálisis ilumina los procesos inconscientes y la historia emocional profunda; el enfoque humanista aporta comprensión de la experiencia subjetiva, la autenticidad y la tendencia natural al crecimiento; la tradición reichiana revela la relación entre cuerpo, emoción y energía; y la perspectiva transpersonal abre espacio al sentido, lo simbólico y las dimensiones espirituales de la existencia. Integradas, estas herramientas enriquecen la observación del mundo interno sin reducir la terapia floral a ningún marco teórico único.

En consonancia con esta apertura, también se consideran herramientas diagnósticas contemporáneas —como el DSM-5, la CIF (Clasificación Internacional del Funcionamiento) y otros sistemas nosológicos—, pero se las utiliza únicamente como lenguajes profesionales compartidos para dialogar con otros especialistas cuando es necesario. Nunca son tomadas como determinismos diagnósticos ni definiciones cerradas de la persona. El propósito de este modelo es profundizar, comprender y aproximarse a las causas del malestar, no cristalizar etiquetas ni reducir la subjetividad a categorías clínicas.

Este enfoque es especialmente pertinente en una época donde la vida psíquica tiende a ser fragmentada en múltiples categorías diagnósticas. La Terapia Floral recupera una visión amplia de la psique, capaz de sostener experiencias que a veces quedan fuera de los modelos clínicos convencionales, y puede aplicarse de manera válida en contextos culturales diversos, incluso con personas que no están formadas en los códigos de la psicopatología moderna. A las dimensiones psicológicas mencionadas se suman la comprensión del cuerpo biológico, el contexto cultural, el mundo simbólico y la experiencia emocional profunda de cada consultante. Así, la intervención floral opera sobre un mapa complejo, donde lo emocional, lo corporal, lo relacional y lo simbólico se entrelazan, situándose como un puente entre la tradición psicológica original y los modelos de salud integrativa contemporáneos.


1. Comprender antes de intervenir: la mirada integral

“Es un esfuerzo por mirar completamente a la persona que consulta para primero entender, comprender, aceptar y luego sugerir e interpretar, supliendo la función del espejo.”

La escucha integral constituye el fundamento del proceso floral. No se trata solo de oír el relato, sino de percibir el gesto, el silencio, la repetición, el cuerpo, la tensión o el quiebre emocional que acompaña a la palabra. Esta escucha multidimensional reconoce que la experiencia humana se expresa simultáneamente en múltiples niveles: cognitivo, afectivo, corporal, simbólico y relacional.

En este contexto, todo diagnóstico floral es entendido como una hipótesis clínica sobre un posible desequilibrio emocional-energético. Es siempre una aproximación, nunca una sentencia. Su validez se confirma o se ajusta según la evolución del proceso y la observación cuidadosa de los cambios internos de la persona.


2. La alianza terapéutica: acompañamiento, presencia y autonomía

“La terapia floral es un encuentro de voluntades donde principalmente el paciente decide y elige qué rumbo tomará su tratamiento.”

La relación terapéutica es un espacio de colaboración y presencia. Aunque el terapeuta aporta observación clínica, contención emocional y conocimiento del sistema floral, es el consultante quien decide y orienta el proceso. No se imponen interpretaciones: se acompaña la emergencia de la verdad interna y se sostiene el tiempo necesario para que esta pueda organizarse de manera más consciente.

La escucha no se limita al discurso verbal. Las pausas, la respiración, la mirada, los movimientos sutiles y la postura revelan dimensiones profundas que a veces el lenguaje no alcanza a nombrar. Atender a este nivel permite acceder a emociones relegadas o reprimidas y acompañar transformaciones significativas.

Desde esta perspectiva, la Terapia Floral es también una práctica profundamente liberadora. No busca adaptar al individuo a un sistema social que muchas veces exige productividad, velocidad o normalización. Por el contrario, honra la grandeza del ser humano tal como es. Acompaña tanto a quienes funcionan dentro de los parámetros sociales convencionales como a quienes se sienten fuera de ellos, cuestionan las estructuras o simplemente no encajan en sus ritmos.

La Terapia Floral no pide ajustarse: invita a reconectar con la autenticidad, reconocer la sensibilidad propia y recuperar un sentido vital nacido desde dentro y no desde expectativas externas. Reconoce que muchas personas —por historia, condiciones de vida, sensibilidad o decisiones conscientes— no se sienten funcionales al sistema social, laboral o productivo. En vez de patologizar esta vivencia, la considera un punto de partida legítimo para explorar la identidad, el sufrimiento y el potencial humano.

Este modelo clínico acepta que no todos los caminos son lineales. Algunas personas viven procesos vitales complejos; otras habitan espacios simbólicos o culturales que no corresponden a la norma; muchas simplemente necesitan un lugar donde su subjetividad sea tomada en serio. La Terapia Floral ofrece un lenguaje emocional inclusivo, capaz de sostener estas experiencias con dignidad y profundidad.


3. Ética, realidad y diálogo interdisciplinario

Como práctica contemporánea, la Terapia Floral reconoce la importancia del trabajo conjunto y responsable con otros profesionales de la salud. Los procesos de transformación emocional pueden entrelazarse con experiencias médicas o fisiológicas que deben ser supervisadas por especialistas. Valorar la evidencia científica, así como la contención farmacológica cuando es necesaria, es parte del compromiso ético hacia la persona.

Del mismo modo, se rechaza cualquier forma de negación del conocimiento científico principalmente refiriendonos a  practicas iatrogenicas, así como las prácticas espirituales o tradicionales que incurran en abuso, manipulación, fraude o aprovechamiento de posiciones de autoridad. La Terapia Floral se sostiene en un principio esencial: proteger la libertad, la integridad y la grandeza de cada ser humano.


4. Invitación a la investigación y al diálogo

Este enfoque invita a la construcción de evidencia y al estudio riguroso. Quienes deseen profundizar en el campo de la Terapia Floral —desde la investigación académica, la práctica clínica, la docencia o el interés personal— cuentan con nuestra organización como un espacio abierto, serio y reflexivo para el diálogo, la formación y el acompañamiento. La invitación es clara: seguir construyendo, con responsabilidad y sensibilidad, una disciplina que honra la complejidad humana.





miércoles, 3 de septiembre de 2025

 

Carta a profesionales de la salud

Estimados/as colegas,

La fibromialgia ha sido parte de la experiencia humana desde tiempos antiguos, aunque bajo diversas denominaciones: fibrositis (Gowers, 1904), neurastenia en los años cincuenta, e incluso descrita como una “enfermedad del sueño” debido a los trastornos del descanso profundo (Moldofsky et al., 1975), hasta ser oficialmente nombrada como fibromialgia por los criterios de la Asociación Americana de Reumatología en 1990.

Pero no se engañen: no es un daño neurológico permanente ni una lesión neuroplástica erosiva. El mecanismo que falla en esta condición —conocida hoy como dolor nociplástico— no surge de una herida anatómica perceptible, sino de una alteración en la modulación central del dolor, un sistema donde los frenos inhibitorios fallan y las señales de dolor se amplifican sin justificación física real Este mecanismo central no es una condena al sufrimiento ni una falla en la neuroplasticidad irrevocable: es una oportunidad ética de restaurar la función vital de quienes la padecen.

En este sentido, nos incumbe como profesionales de la salud abrir caminos hacia la recuperación integral —no solo medicar—. Está científicamente probado que la fibromialgia responde mejor a un enfoque combinando psicoterapia, nutrición y ejercicio adaptado (Macfarlane et al., Lancet, 2017; Häuser et al., Nat Rev Rheumatol, 2021). Podemos enseñarles a moverse, sentir y reconectar con su cuerpo vitalmente.

Porque el dolor que duele sin huellas no es fingido ni simulacion. El hecho de que lo humano nos confronte nos confunde. Pero esa incomodidad no justifica esconder ese dolor bajo etiquetas ni fármacos. El cuerpo grita, y nosotros, desde nuestra experiencia y ética, podemos responder con más que pastillas.

Wilhelm Reich, pionero, nos enseñó que la salud psíquica depende de lo corporal: de la potencia orgástica, esa capacidad de descarga emocional completa, libre de bloqueos defensivos Su trabajo con el análisis del carácter reveló que muchos síntomas brotan de una “armadura caractero-muscular” que protege del dolor pero impide la fluidez de la vida. Reich propuso que la cura no está en diseccionar síntomas, sino en disolver esas corazas, reestableciendo el flujo natural de energía, pulsión y afecto 

Esta idea no es mera teoría: es una propuesta radicalmente humana. La medicina moderna, muchas veces, descarta lo ancestral, lo chamánico, lo que conecta cuerpo, espíritu y emoción. Pero esas tradiciones sabían que el dolor corporal arrastra historias emocionales y necesita un abordaje que integre mente, parte somática y espíritu. Reich lo comprobó bajo hipótesis clínicas; hoy lo confirman neurociencia y enfoques integrativos.

Por todo esto, los invito con urgencia —con provocación— a derivar a personas con fibromialgia hacia profesionales competentes desde una perspectiva integradora: alguien que escuche sin juzgar, que no avale la medicación indiscriminada, que sepa preguntar, sostener tramas emocionales densas encarnadas en el cuerpo, y que acompañe hacia la restauración de la función vital humana.

La fibromialgia nos interpela, no por lo que juntamos en estudios o tratamientos, sino por lo que aún no estamos dispuestos a ver: que lo complejo es lo humano. Y eso, notoriamente, cuesta más que cualquier síntoma.

Con esperanza y fuerza, el amor la obra y el saber son las fuentes de la vida, Tambien deberian gobernarla









jueves, 23 de julio de 2020







Amatista lavanda




Desunión del ser o deseo con la personalidad o alma, lo que enferma al cuerpo físico y da forma a enfermedades psicosomáticas y adicciones, promueve la calma y paz mental. 
 
Sobre reacción a los estímulos externos, sensación de abrumamiento, exceso de toxinas en el organismo.Insomnio, jaquecas nerviosas, colon irritado.Exceso de emociones que afecta al cuerpo.




Lavender Amethyst





It helps with the disunity from being or wish with the identity or the soul, which crate illness in the body and give shape to psychosomatic illnesses and addictions, excess of substances in the organism.It encourages calm and peace of mind.
 
Over reaction to external stimuli, overwhelming sensations and excess of toxins within the body.To those who suffer from insomnia, nervous migraine, irritable bowel syndrome.Excess of emotions that affects the body. Etheric contamination.










Lavendel Amethyst


Uneinigkeit des Seins oder des Wunsches der Persönlichkeit oder Seele. Alles, was den physischen Körper erkrankt und psychosomatische Krankheiten und Sucht verursacht.
 
 Sie fördert die Ruhe und den geistigen Frieden. Überreaktion auf die äußeren Reize, Überlastungsgefühl, übermäßige Giftstoffe im Organismus. Schlafstörungen, nervöse Migränen, Reizung des Dickdarms. Überhäufung von Emotionen, die auf den Körper einwirken.










martes, 12 de diciembre de 2017

  ¿Que es la terapia floral?



           Las Terapias Florales son una medicina vibracional en la que se emplean elixires extraídos de diferentes flores, con métodos que respetan la naturaleza y las cualidades vitales de los vegetales y que cuando entran en contacto con otro ser vivo potencian las cualidades positivas atribuidas a cada flor, actuando como un catalizador de procesos inconscientes potenciando el equilibrio natural.
Podemos usar estas técnicas para una diversidad de problemas humanos como el estrés, depresión y todos los trastornos del ánimo, trastorno de déficit atencional, adaptativos y de conducta. Ansiedad, duelo, post parto, irritabilidad, relaciones interpersonales, crisis emocionales y del ciclo de vida, abuso de sustancias,  entre otras.
 En una sesión se explora lo que él/la paciente manifiesta y se realiza un preparado completamente idóneo a sus necesidades. Las sesiones son realizadas por un profesional idóneo, psicólogo o médico



Generalmente la sesión incluye un examen de Evaluación Energética Íntegrativa; técnica desarrollada por médicos cubanos completamente indolora y no invasiva que mediante el reflejo muscular puede seleccionar la urgencia biológica a las esencias que el cuerpo necesita de manera perfecta y sincrónica. Las esencias florales de Nacer del Arcoíris son herramientas eficientes y eficaces de manera comprobada y segura para trabajar a diversos niveles según se requiera. Se pueden incluir en los tratamientos otras herramientas como Reiki, Tarot Terapéutico, Psicoterapia entre otras.





jueves, 29 de enero de 2015

articulo publicado para la revista Mundo grow shop Chile


La nueva medicina

La terapia floral  fue  desarrollada por un médico llamado Edward Bach en (1886-1936) y es por esto que sus primeras exponentes fueron las llamadas “Flores de Bach”  nombre con el que hasta ahora son popularmente reconocidas, aunque su nombre son esencias vibracionales, y actualmente hay muchas más surgidas de otros lugares más que las primeras nacidas en  Inglaterra.
Desde ese entonces has surgido muchas investigaciones y la propia petición de sus pacientes  hicieron que  fuera reconocida como terapia complementaria por la organización mundial de la salud en 1976. En un comienzo y hasta el momento la comunidad medicas oficial  mostro bastante reticente de el uso de estas “esencias”  y su participación  en las sanaciones casi milagrosas que manifiestan algunos personas con  trastornos  agudos y cuadros de gravedad somática muy delicada y es que al observar netamente el cuerpo físico no logran explicar el intrincado tejido energético sutil de la energía humana donde se enredan y complementan impulsos, deseos, cultura y voluntad.
La creatividad humana nos ha traído nuevas herramientas en el estudio de estos fenómenos sutiles e invisibles a los ojos como todo lo esencial,  y la clave parece estar  en el electromagnetismo los estudios de la memoria del agua del Dr Masaru Emoto y los nuevos estudios que se han realizado en descodificación biológica y profundización de los códigos de ADN. Indudablemente las personas que consumen esencias florales catalizan procesos en su vida de cambio y renovación que conllevan una sanación de sus problemas incluso físicos de manera  definitiva, al resolver la causa del problema. Al terminar el tratamiento la persona no debe seguir tomando esencias.
Actualmente con terapia floral se pueden observar grandes resultados a nivel de carácter y desequilibrios psicoemocionales, como por ejemplo: depresión, ansiedad, angustia, falta de alegría, ataques de pánico, colon irritable dolores de cabeza nerviosismo, stress, desconcentración, duelos, déficit atencional y coayudante en problemas como cáncer, fibromialgia, lupus, infecciones, diabetes, cirugías y cambios estructurales en los procesos de vida.
La base de la terapia floral se basa en la premisa que somos una unidad psicosomática donde no se prioriza enfermedad sino al enfermo,  la enfermedad es solo la manifestación visible y material de su malestar o desequilibrio energético emocional.
Desde el comienzo de los tiempos los vegetales han sido nuestro complemento energético fuente de nutrición y sanación Por eso es que de manera sutil provocan y promueven encontrar las verdades que siempre están dentro nuestro La terapia floral es una invitación a mirarse por dentro descubrirse, perdonarse entenderse y sanarse gracias a la sabiduría encerrada en todas la bellezas de la creación con su obra maestra las flores  y lo que esta herramienta nos permite compartir, a eso nos dedicamos en Nacer del Arcoíris centro de investigación y desarrollo de productos florales de vanguardia.
Sus consultas y comentarios a
Karin Neumann

Nacer del arcoíris

jueves, 4 de julio de 2013

Sensibilidad

Sensibilidad
PROTECCIÓN, ALEGRÍA Y ARMONÍA

Actúa en personas que son suceptibles a los estímulos externos a nivel de energía ambiental o de otras persosnas.  Reactividad a las propias emociones o de otros.

Orienta los pensamientos en relación al nivel evolutivo del individuo.  Aumenta la alegría y armonía del comportamiento, actúa como protección energética.